Dagma combate la proliferación del Caracol Africano
Para contrarrestar la afectación que representa la presencia de Caracol Africano a nivel económico y en la salud de animales y seres humanos, el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente – Dagma, lucha por el control de la proliferación de estos artrópodos en las comunidades de Cali.
“Al centro de atención del Dagma llegan solicitudes de presencia de Caracol Africano desde las diferentes comunas de Cali y en el menor tiempo posible, el equipo hace presencia en la zona solicitada”, dice Carlos Julio Ramírez, del Grupo de Fauna Silvestre.
Al llegar al lugar –agregó Ramírez- se elabora un diagnóstico ambiental para determinar los aspectos que favorecen la presencia de dicha especie, para tomar luego las medidas conjuntas se acuerdan las responsabilidades a compartir con la comunidad, para finalmente establecer un plan de mejoramiento sobre la zona.
Estas especies exóticas invasoras se adaptan muy bien a cualquier tipo de medio, proliferan rápidamente y ocasionan afectaciones ambientales, económicas y de salud.
Las dietas de los caracoles africanos no son ambientes sanos, por el contrario, buscan las excretas de mascotas y de roedores; al consumir las excretas de las ratas, ellos adquieren un parásito que es expulsado a través de su baba y heces, generando contaminación cruzada, creando el puente para infectar a la fauna y humanos, produciendo enfermedades como meningitis, meningoencefalitis, encefalitis eosinofílica, leptospirosis, entre otras.
Los aspectos más comunes que ayudan a la proliferación de Caracol son el crecimiento excesivo de pastos y arbustos, exceso de material vegetal en descomposición, la disposición inadecuada de residuos sólidos y escombros, pero sobre todo las excretas de las mascotas. Por esta razón, Sebastián Vargas, del Centro de Bienestar Animal del Dagma, recalca sobre la importancia de recoger los desechos del compañero animal y destinarlos adecuadamente, evitar dejar las heces en los parques o zonas públicas y tener un aseo adecuado en los jardines para el control de la humedad.
“La investigación sobre el Caracol Africano es muy poca y, aunque la labor adelantada en Cali en este tema es de resaltar a nivel nacional por su constancia y la memoria multitemporal de información generada. Ello ha permitido articular procesos con la academia, como la Universidad del Valle, la Universidad Santiago de Cali y Colciencias. Hemos logrado avanzar, pero aún queda mucho campo por explorar”, manifestó Ramírez.
Llegaron los problemas
El Caracol Africano tiene su origen en la costa este de Kenia y Tanzania. En la década de los 60 se prenden las alarmas en América frente a esta especie, considerada una de las 100 invasoras más peligrosas a nivel mundial (Raut and Baker 2002)
En el año 2010 se cuenta con los primeros reportes de ingreso del Caracol Africano al país con posibles fines de emprendimiento, al parecer, la baba del caracol traía supuestos beneficios estéticos, y con el tiempo, se descubre que no eran ciertos tales beneficios.
Ante esta amenaza se tomaron las regulaciones nacionales mediante las Resoluciones 848 de 2008 y 654 de 2011, que tienen cero tolerancias a la tenencia y explotación de caracol africano, con el propósito de controlar esta plaga.
Desde el año 2012 el Dagma ha venido trabajado la estrategia del control del Caracol Gigante Africano. Para ello se contrataron operarios para la recolección manual en la zona urbana, contando para el año 2017 hasta 100 gestores que adelantaron esta labor, mediante convenios interadministrativos con organizaciones de base comunitaria y academia.
En el año 2018 se fortaleció la estrategia a través del concepto Tipo Funcional de Ecosistema, mediante Geolocalización de la zona afectada y control manual del brote; luego se adelantó un diagnóstico preliminar ambiental directamente con la comunidad afectada, se revisaron los aspectos que favorecen la proliferación y se concretó con los actores un plan de mejoramiento para tomar las acciones correctivas.
Diana Marcela Arboleda Ruiz