Huertas para la vida, un proyecto más allá de la soberanía alimentaria
Las huertas son un laboratorio vivo, más que un espacio para asegurar la soberanía alimentaria, un espacio para compartir saberes, tejer lazos familiares y comunitarios, un espacio para la sana convivencia, la paz y reconectar con la naturaleza.
Y las huertas caseras son la forma de traer un pedacito del campo a la ciudad, a cada casa, a cada espacio que compartimos con nuestros vecinos y amigos, con quienes nos reunimos para dar vida. De allí la importancia de abrir escenarios para compartir, enseñar y apropiarse de los conocimientos para tener con éxito un huerta urbana, en espacios tan pequeños como un apartamento o casa de nuestra ciudad.
El programa ‘Huertas para la vida’ es un programa muy importante que está dentro de nuestro plan de desarrollo Cali Unida por la Vida, y es importante porque “una huerta casera o comunitaria otorga beneficios, no solo en términos de soberanía y seguridad alimentaria, sino también en cuanto al mejoramiento de la Salud Mental, de la solidaridad, de ocupar el tiempo libre, de ayudar a disminuir los niveles de ansiedad, de estrés; pero sobre todo, fortalecer los lazos de vecindad, los lazos entre la comunidad y establecer un nuevo relacionamiento un relacionamiento mucho más solidario, más comunitario”, señaló Óscar Villani, subdirector de Ecosistemas y Umata, del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA). Y agregó: “en ese sentido queremos fortalecer las huertas no solamente como un espacio donde se provean alimentos saludables para nuestras comunidades, sino también que las ‘Huertas Comunitarias’ puedan ser orientadas como espacios de fortalecimiento del tejido comunitario, huertas orientadas para la vida”.
‘Huertas para la vida’ es la temática que se realizó en el Conversatorio virtual de este jueves (17.05.2021), a través del canal de Youtube de la Autoridad ambiental de Santiago de Cali, en el que se abordaron temas como ‘La huerta como espacio de conexión, de aprendizaje, un laboratorio vivo que une familias y a la comunidad: Experiencia siémbrate Siloé’, un gran ejemplo del trabajo comunitario al servicio de una huerta para todos los vecinos.
En este tiempo de pandemia las huertas urbanas y comunitarias representan la reconciliación y el reencuentro con la naturaleza, que se convierten en un escenario propicio para sanar los corazones y la mente, en ese reencuentro con la nuestro origen.
“Para nosotros como DAGMA es una estrategia de reconciliación con nuestro entorno, de reconciliación con la madre tierra, y un elemento muy importante de reconciliación con nuestras familias, con nuestras comunidades; porque no solamente estamos propendiendo por tener una huerta para un barrio, para una comuna, estamos propendiendo porque ojalá, cada uno de los hogares caleños pueda tener una huerta casera en un espacio muy pequeño”, puntualizó Óscar Villani.
Las huertas se pueden desarrollar en espacios tan reducidos como un balcón, una terraza, dos o tres materas en la sala, tres o cuatro materas en el patio de la casa, es decir, existen muchos productos alimenticios muy saludables que se pueden cultivar en espacios muy pequeños. También se pueden hacer huertas verticales, en terrazas o paredes.
Elkin Camacho, director de ‘Huertas de Colombia, uno de los invitados al conversatorio, es experto en huertas y hace campañas por toda la ciudad regalando semillas, visitando a la gente en las comunas, en los barrios, impulsando a la comunidad para que embellezcan un parque por medio de una huerta con la participación de los adultos mayores, los niños y los jóvenes, un tema interesante en el manejo de las huertas comunitarias.
La invitación es toda la caleñidad para que destinen un espacio, por pequeño que sea su hogar, para sembrar vida. Porque te queremos Cali, estamos convencidos que mientras tengamos buena disposición, siempre habrá una esquina con un lateral o una pared para hacer una huerta vertical; un patio, un balcón, una terraza para abrirle un espacio a una huerta casera, y mucho más, cuando hablamos de un barrio, para abrirle un espacio a huertas comunitarias, hay muchos lugares donde podemos situar huertas, obviamente en zonas adecuadas, preferiblemente del Distrito, propiedad de la Alcaldía, de las juntas de acción comunal, en centros culturales, que no puedan llegar a ocasionar un fraccionamiento en nuestra zonas verdes públicas, ya que las zonas verdes públicas son para el disfrute de todos.
Vicky Marín Pinzón – Comunicaciones DAGMA