Centro de Bienestar Animal y de Atención a Fauna Silvestre, una prioridad para el Gobierno de Jorge Iván Ospina
La muerte de Júpiter, que será recordado como el ‘rey león’ de los caleños, se convirtió en un referente nacional sobre la importancia que tiene la sociedad en la protección de los animales y las acciones que se están implementando para garantizar el bienestar de estos.
La administración del alcalde Jorge Iván Ospina viene trabajando en ese sentido y se espera que durante el próximo cuatrenio la ciudad pueda materializar dos grandes proyectos que brindarán bienestar a la población animal: el Centro de Bienestar Animal y el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, CAV.
Actualmente, los animales silvestres están recibiendo atención en el hogar de paso que el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, Dagma, tiene habilitado en el Vivero Municipal (Avenida 2 A #36ª-40). Durante los primeros dos meses del año, este lugar recibió para atención y cuidado 286 animales, la mayoría retornados a su hábitat. En este momento albergan 278 individuos, entre los cuales hay 39 mamíferos, 122 aves, 114 reptiles y 2 crustáceos.
“A estos pacientes los tratamos con el mismo amor que tratamos a Júpiter. La gente debe darse cuenta que no tiene que ser un animal tan majestuoso como un león para ser protegido, puede ser una torcaza, un gavilán, un búho, una iguana, una zarigüeya, que también tienen necesidad de ser cuidados”, dice el médico veterinario del Dagma, Delio Orjuela.
Las especies que llegan al hogar de paso son producto de rescates, entregas voluntarias o incautaciones. Cada uno tiene su historia: hay unos que se encuentran en cuarentena, otros en recuperación de cirugías, hay pacientes politraumatizados, otros que llegaron con quemaduras, atropellados, por choques contra carros o ventanales, electrocución o simplemente porque gente que se aburre de tenerlos y los entrega.
“Aunque llevamos años en la tarea, la gente apenas está entendiendo que no puede tener estos animales en sus casas, entonces muchas de esas personas que tienen una lora hace 20 o 30 años las están entregando. Hay casos en que después de un aguacero se caen pájaros de sus nidos, o tras una inundación aparecen zarigüeyas que quedaron atrapadas, entonces siempre habrá animales ingresando (al hogar de paso)”, afirma Orjuela.
Pese a que la Ley prohíbe y castiga la tenencia de fauna silvestre como mascotas, el médico veterinario explica que más allá del ámbito legal, existen otras razones por las que la comunidad debería abstenerse de obtener estas especies:
“Los animales silvestres por definición no son mascotas. Estos animales tienen un comportamiento que puede ser peligroso para las personas, por ejemplo, un tigrillo puede ser muy manso cuando bebé, pero cuando crezca va a ser lo que es y lo mismo le pasa a cualquier animal, una lora, un mico, entonces cuando muerde a las personas ya quieren devolverlo, pero ya el daño lo han creado”, indica Orejuela.
El especialista añade que al tener animales silvestres cautivos se está acabando con las poblaciones naturales. “No los pueden tener porque los animales transmiten enfermedades, porque las personas no están capacitadas y no saben qué comen, de qué se enferman ni cómo se cuidan, no los pueden tener porque su comportamiento se va a expresar y va a ser peligroso y van a causar mucho daño y sufrimiento a las personas”, precisa Orjuela.
Al respecto, el concejal Terry Hurtado, del partido Alianza Verde, añade que el recuerdo de Júpiter debe servir para cuestionar las acciones especistas que llevan a que miles de animales sigan estando en cautiverio "y otros millones sufran a causa de las decisiones para el egoísta interés humano".
"El gobierno local debe honrar la memoria de Júpiter realizando las inversiones para que el Centro de Atención a Fauna Silvestre quede concluido en su totalidad en este cuatrenio. Adicionalmente, el grupo de fauna debe ser robustecido, y se debe garantizar el desarrollo de programas para el fortalecimiento de una ética interespecie", expresa el cabildante.
“Cali no se puede seguir quedando atrás en la protección de los animales”
Además de la protección de fauna silvestre, en Cali también se vela por el bienestar de los animales domésticos. Según un estudio realizado por la Universidad del Valle en el 2016, la población de perros y gatos en la ciudad llegaba a 308.000 individuos.
Liliana Sierra, asesora de la Alcaldía de Cali en temas de protección y bienestar animal, asegura que desde el plan de gobierno del alcalde Jorge Iván Ospina los animales están plasmados como una prioridad y el Centro de Bienestar Animal es una de las apuestas que se espera materializar durante la actual administración.
“Cali no puede seguir quedando atrás en la protección de animales, estamos atrasados en estos temas y estamos trabajando en eso, en ejecutar esas acciones que nos permitan proteger los animales de una mejor forma, que este gobierno no solo considere el bienestar de sus ciudadanos, sino también de esos otros ciudadanos que son los animales y que conviven con nosotros en todos los niveles de la sociedad”, asegura Sierra.
El Centro de Bienestar Animal, que quedará ubicado cerca al Cerro de la Bandera, tendrá una inversión cercana a los $12.000 millones y, según la asesora del Alcalde, en los próximos meses su construcción saldrá a licitación.
El proyecto consiste en una edificación de tres niveles, con un sótano donde se ubicarán los parqueaderos y espacio para el archivo. En el siguiente nivel se adecuará el desembarcadero para especies grandes, es decir, equinos y bovinos, asimismo, habrá un auditorio para realizar labores de educación y una plazoleta de entrada; también, zonas de atención veterinaria con consultorios, quirófanos y oficinas.
El otro nivel de la edificación tendrá un albergue para los animales pequeños; un bloque para perros y otro para los gatos. También se contará con un ascensor para los animales.
Sobre las quejas que en el pasado han existido, por parte de los vecinos del terreno donde se construirá el Centro de Bienestar Animal, la asesora Sierra aclara que el lugar contará con todas las condiciones para mitigar cualquier impacto que se pueda generar a la comunidad.
“Hay que decirles que este es un beneficio muy grande para la ciudad, es una deuda que la ciudad tiene con los animales desde los años 80, que todas las ciudades grandes ya tienen un albergue, un coso o centro de bienestar… En los diseños se tuvo en cuenta aspectos como que haya aislantes de ruido, hay una planta de tratamiento de aguas, pero además será un beneficio en el tema de seguridad por el hecho de tener una entidad oficial en esa zona”, dice Sierra.
Por su parte, el Dagma tiene como meta en el Plan de Desarrollo, la localización, diseño y construcción de un Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, CAV, para lo cual está gestionando recursos por el orden de $12.000 millones.
“Aquí en Cali tenemos este hogar de paso, pero es un centro con equipos, tecnología y personal de un nivel mucho más alto que un hogar de paso, realmente somos un CAV, pero por la cuestión que estamos dentro del casco urbano no le llamamos CAV”, explica el veterinario Orjuela y añade que ya tienen unos lotes vistos para desarrollar el proyecto.
El funcionario hace énfasis en que el hogar de paso del Vivero Municipal seguirá funcionando, “porque este es el centro de acopio donde el ciudadano puede venir a media noche y traer un animalito, mientras que el otro va a quedar en las afueras de la ciudad y no le quedaría fácil a la ciudadanía desplazarse hasta allá”.
La ‘huella’ de Júpiter
Júpiter vivió sus últimos días en el hogar de fauna silvestre del Dagma, donde arribó el pasado 27 de febrero.
Este león africano, de 20 años, era hijo de una leona de un circo. “La historia de él empieza porque la leona de este circo pierde un cachorro en su parto. En aquel entonces el Zoológico de Cali tenía consulta externa y fue solicitado por el circo para revisar a la leona, yo como veterinario asistí, anestesié a la leona y encontré que tenía otros cachorros en su vientre, entonces en estado de anestesia la desplacé hasta el Zoológico y en compañía de mi mentor, el doctor Gardeazabal, se hizo la cesárea y de allí nació Júpiter”, cuenta el médico Orjuela.
En aquel entonces, los médicos del Zoológico como Orjuela, utilizaban personajes mitológicos para bautizar a los animales y de ahí se deriva el nombre del ‘rey de la selva’ caleño, que según la mitología romana significa ‘padre de dioses y de hombres’. Junto a Júpiter, nació su hermano Hércules, quien tenía un problema congénito en una pata y posteriormente falleció.
Durante sus primeros meses de vida, Júpiter fue criado en el Zoológico. En el día era cuidado por personal de este parque animal, y en la noche el veterinario Orjuela lo trasladaba hasta su casa, donde recibía la atención de él y su familia.
“Lo tuvimos hasta los cuatro meses de edad, cuando ya no necesitaba más cuidados críticos, porque ya comía carne, estaba bastante crecidito, el zoológico terminó su labor de atención al circo. En adelante la señora Ana Julia lo recibió”, señala el veterinario.
Ana Julia Torres, propietaria del refugio de animales Villa Lorena, recuerda que el león llegó a su vida siendo un bebé: “lo crié con pañalera, con el termo, el tetero, todo lo que se hace con un bebé, lo subía al carro…durante esos 19 años que llevamos juntos lo vi convertirse en un niño, un joven, un adulto, ahora en un anciano, al que estoy cuidando en su enfermedad”.
El refugio, ubicado en el barrio Floralia, sobre el jarillón del río Cauca, fue el hogar de Júpiter hasta junio de 2018, cuando el Dagma realizó un decomiso de las especies de fauna silvestre que se albergaban en ese sitio. A partir del 28 de marzo de 2019 el felino fue trasladado al Zooparque Los Caimanes, en el municipio de Buenavista – Córdoba (Montería).
Según el reporte de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinu y del San Jorge, CVS, entidad que dio el visto bueno para que Júpiter fuera recibido en Los Caimanes, el león llegó con un peso de 110 kilos, en buen estado de salud. “Sin embargo, se ve bajo de peso, tiene los dientes desgastados y de un color rojizo, es un león que no tiene garras ya que estas le fueron quitadas quirúrgicamente por el circo… es un ejemplar que por la edad puede estar padeciendo problemas renales y hepáticos comunes en estos animales criados en cautiverio”, rezaba el informe que le entregó el Zooparque a la CVS. En el mismo documento la corporación ambiental señala que los reportes realizados durante ese año sobre la salud del animal fueron buenos.
Sin embargo, finalizando el mes pasado, la cuidadora de Júpiter alertó sobre el mal estado del animal y empezó una cruzada para que este retornara a Cali y recibiera la atención requerida, logrando que el 27 de febrero el león regresara a casa.
Desde su llegado al hogar de paso del Dagma, Júpiter recibió la mejor atención y monitoreo las 24 horas del día, hasta este miércoles 18 de marzo, cuando lamentablemente se reportó su deceso.
“Hasta el momento, el equipo técnico del hogar de paso puede informar desde el punto de vista clínico, que se trata de una falla multisistémica en la cual se presentan varios diagnósticos, dentro de los cuales se destacan: Hemoparásitos, Anemia, Hipoalbuminemia, Ascitis, Edema Pulmonar, Falla Renal. Falla Hepática, Caquexia, Encefalopatía hepática y Tumoraciones en Hígado”, explica el comunicado emitido por el Dagma.