Cali hace su “radiografía emocional”: línea 106 pasó de 868 a 4058 llamadas tras el terremoto del 10 de agosto
- La Línea de Salud Mental 106 funciona las 24 horas para quienes necesiten orientación y acompañamiento.
Santiago de Cali, 5 de octubre de 2026.
Luego del terremoto del 10 de agosto, las llamadas a la Línea de Salud Mental 106 se multiplicaron casi cinco veces, al pasar de 868 a 4058 al mes. Asimismo, al menos 58.000 personas han solicitado atención en salud mental tras el sismo.
Las cifras se dieron a conocer este lunes (05.101.2026) durante el foro ‘Construir bienestar, transformar la ciudad. Una conversación sobre salud mental’, en el que autoridades y expertos dialogaron sobre la situación de Cali luego de la tragedia. El espacio se abrió en el marco de la estrategia ‘Cali vuelve a sentir’.
En el primer bloque se abordó el tema “Radiografía emocional de Cali: ¿Estamos viviendo en modo supervivencia?”. “Estoy en modo supervivencia”, afirmó la presidenta del Concejo de Cali, Daniela Plaza, quien inició el foro y con esta frase resumió la sensación de una ciudadanía que, según explicó, “se ha acostumbrado a vivir en modo supervivencia”.
El secretario de Salud Pública Distrital, Germán Escobar, señaló que la ciudad ya presentaba afectaciones en su salud mental antes del terremoto. “Cali concentra múltiples tensiones: la pandemia, el estallido social y los atentados terroristas, son circunstancias que explican que sea normal que estemos afectados”, afirmó.
Escobar explicó que, durante los primeros días posteriores al evento sísmico, se presentó un estado de súper alerta, una reacción biológica normal ante un evento real de peligro, que los expertos denominan “modo supervivencia”.
“El regreso al estado basal, es decir, a un nivel de alerta normal, puede tardar hasta seis meses”, señaló Escobar. Sin embargo, indicó que con los últimos sismos la ciudadanía está menos alerta y duerme mejor.
El secretario advirtió que, si algún síntoma persiste y no desaparece, podría tratarse de un trastorno de salud mental. Por eso, destacó la importancia de reconocer las emociones y verificar si están regresando a su estado habitual. De lo contrario, recomendó buscar ayuda profesional.
El secretario de Salud Distrital de Cali también contó que se vio afectado por el terremoto. “Viví el sismo en mi apartamento, en un piso 13, y luego tuve que asumir la respuesta desde la Secretaría”, relató. Para cuidarse, dijo que retomó el ejercicio, la meditación y las manualidades.
Por su parte, la secretaria de Educación, Sara Rodas, reconoció que también se vio afectada y contó que tuvo que acudir a diferentes herramientas, como la terapia, el ejercicio y el arte. Explicó que acudió a terapia cuando se dio cuenta de que los síntomas no desaparecían y afirmó que hoy se siente “en reconstrucción” y se reconoce “rota”, como habitante de una ciudad que todavía está rota.
Rodas también relató que el dibujo de un niño en La Buitrera, en el que se veía un edificio roto, la conmovió profundamente. “Los niños enfrentan una doble dificultad: no conocen las palabras para nombrar lo que sienten y muchas familias no hablan del tema. Por ello, sus dibujos y los colores que usan son su forma de expresión”, explicó Rodas.
La secretaria de Educación concluyó que, inicialmente, los niños dibujaron el caos, pero que dos semanas después del terremoto en Cali comenzaron a aparecer los guayacanes, junto con mariposas y aves.
Para Rodas, esta transformación en los dibujos refleja también la capacidad de la ciudad para recuperarse: una Cali golpeada por la pandemia, el estallido social y el terremoto, pero que, al mismo tiempo, empieza a florecer.
Jorge Gutiérrez Leyva
Videógrafo, Jairo Fernando ‘Ito’ Parra
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