Entre hilos y salsa: la vida de Michino, el sastre del Obrero que hoy ve renacer su barrio
Santiago de Cali, 16 de octubre de 2025
En una esquina del barrio Obrero, donde el sonido de las congas y los bongós se mezcla con el zumbido constante de una máquina de coser, trabaja Diego Possú Escobar, mejor conocido como Michino, el sastre del barrio. Desde hace 55 años, sus manos han tejido no solo trajes y pantalones, también la memoria viva de un territorio que respira salsa, trabajo y esperanza.
“Empecé a los 12 años en el taller de mi papá”, recuerda Michino, con la nostalgia de quien ha visto pasar generaciones enteras frente a su puerta. “Él era muy pulido para trabajar la sastrería, le gustaba que todo quedara perfecto, y eso fue lo que me enseñó”. Su padre, un maestro del hilo y la aguja, vistió a figuras legendarias como Piper Pimienta, Daniel Santos y Bienvenido Granda. “Mi papá le hacía los sacos y los chalecos, y yo los pantalones”, cuenta con orgullo mientras señala una vieja fotografía enmarcada en su taller, donde ambos aparecen sonrientes, rodeados de telas y sueños.
El local de Michino no es solo una sastrería. Es también un pequeño santuario salsero. En las paredes cuelgan fotos familiares, retratos de artistas y un mural de instrumentos: congas, güiros, claves y maracas. Afuera, unas cuantas máquinas de coser convertidas en mesas sirven de punto de encuentro para vecinos y amigos que llegan a escuchar salsa, conversar y celebrar la vida. “Aquí vienen los muchachos del barrio a bailar y a tomarse una cerveza. Ellos son felices y yo también”, dice mientras sube el volumen de un clásico de la Sonora Matancera.
Hoy, Michino ve con ilusión las obras que se adelantan en el Obrero como parte de la estrategia ‘Invertir para Crecer’, liderada por el acalde, Alejandro Eder. Aunque por ahora las calles están cerradas y el polvo se levanta con el paso de las volquetas, él no se queja. Al contrario, sonríe y confía.
“Yo tengo fe de que esto va a quedar hermoso. El barrio Obrero va a ser la Ruta de la Salsa. Los turistas van a venir, y esto va a impulsar todos los negocios del sector. Aquí hay historia, hay sabor, hay vida”, expresa Michino.
La transformación del barrio Obrero que adelanta la Alcaldía de Cali, busca precisamente eso: devolverle el brillo a uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad, reconocido por su legado cultural y su espíritu comunitario. Las intervenciones incluyen la construcción de un bulevar a lo largo de seis cuadras, recuperación de vías, mejoramiento del espacio público y la creación de nuevos corredores peatonales que conectarán los lugares más representativos del circuito salsero.
“Este barrio estuvo olvidado por muchos años. El parque estaba deteriorado y se estaba perdiendo nuestra esencia”, indica Michino. “Pero gracias a Dios, con este cambio que impulsa el alcalde Eder, estamos viendo un nuevo comienzo”, agregó.
Mientras ajusta el ruedo de un pantalón, el sastre del Obrero reflexiona sobre el futuro: “después del 24 de diciembre esto va a ser algo muy lindo. Las luces, las pinturas, las calles... mejor que Getsemaní en Cartagena”.
Su voz suena convencida, como quien ha aprendido que la paciencia y la fe, igual que una buena puntada, siempre terminan dando forma a algo bello.
Y así, entre hilos, telas y melodías, Michino sigue cosiendo historia. Porque en el barrio Obrero, cada aguja tiene ritmo, cada prenda tiene memoria y cada vecino, como él, aporta su puntada para vestir de nuevo el alma de Cali.
Estefanía Hoyos Valencia
Comunicaciones Alcaldía de Cali