El legado de los comedores comunitarios que transforman vidas en Cali
- Gracias a la articulación entre distintas dependencias de la Alcaldía de Cali, liderada por Alejandro Eder, el comedor ASOPANID trasciende la seguridad alimentaria para convertirse en un modelo integral de inclusión social que abarca educación, cultura, deporte y recreación.
- Este programa ha consolidado una red de más de 2000 gestores y gestoras que madrugan para atender a personas mayores, niños, jóvenes, población migrante y madres cabeza de hogar.
Santiago de Cali, 29 de julio de 2026
En Cali existen 761 comedores comunitarios, pero hay uno en el barrio Guayaquil en pleno corazón de la ciudad donde el alimento es apenas, el preámbulo de algo mucho más profundo: la solidaridad y el amor. Se trata del comedor de la Asociación de Padres y Amigos de Niños Down (ASOPANID), un espacio que se ha ganado el afecto entrañable de la comunidad por la sazón de sus platos, pero sobre todo por la sonrisa de sus comensales.
Este lugar es un testimonio vivo del impacto que ha tenido el programa de comedores comunitarios en sus 11 años de historia, liderado por la Secretaría de Bienestar Social de la Alcaldía de Cali, en articulación con la Arquidiócesis. Este proyecto busca sanar las brechas de la ciudad y reconstruir el tejido social desde la empatía, y en ASOPANID ese propósito se cumple cada día al ritmo de la música, el amor y el trabajo incansable de sus gestoras.
ASOPANID lleva 29 años sirviendo a la ciudad y se integró a la red de comedores comunitarios en el año 2018: su historia la creó con el corazón, Eucaris Ramírez Tobón, su directora, quien transformó una prueba personal en una misión de vida: “Mi hijo Álvaro hoy tiene 30 años, el impacto de recibir la noticia de su síndrome de down fue demasiado fuerte, pero me levanté y le dije a Dios: ‘Aquí estoy, ¿cuál es el propósito que tienes para mí?’. Desde entonces, él nunca me ha fallado y me ha dado la provisión para sostener esta obra”, relata doña Eucaris con la voz cortada y lágrimas en sus ojos.
El comedor no es solo un lugar para la entrega de raciones, es un refugio protector. De 8:00 a.m. a 4:00 p.m., las puertas se abren para recibir a más de 100 estudiantes, niños, jóvenes y adultos con discapacidad cognitiva, en su mayoría de escasos recursos, allí reciben el amor, la felicidad y la nutrición que necesitan.
“Nos dedicamos a aportar y nutrir a una población que requiere vitalmente el acceso a la alimentación, para nosotros cada almuerzo entregado es un acto de amor, es un privilegio pertenecer a la red de los comedores comunitarios y contar con el apoyo de la alcaldía de Cali”, añade la gestora.
Entrar a ASOPANID es sumergirse en una fiesta de color y esperanza. Mientras las gestoras, capacitadas rigurosamente en manipulación e higiene de alimentos, preparan los menús cotidianos, los espacios de la fundación se llenan de arte, con educación para el trabajo y talento humano, talleres de danza, teatro y música.
Además, el recinto alberga un taller de panadería donde los estudiantes aprenden el oficio, elaboran sus propios productos y los comercializan. Es su forma de aportar al autosostenimiento de la fundación y demostrarle a la ciudad de lo que son capaces cuando se les brindan oportunidades reales.
Actualmente, la sede de ASOPANID se encuentra en etapa de construcción y expansión. Para continuar este legado de inclusión, mantiene abiertas sus puertas a la solidaridad de los caleños, quienes pueden vincularse mediante la donación de materiales de obra o aportes en efectivo.
En cada plato servido en el barrio Guayaquil no solo hay nutrientes; hay una comunidad que se abraza, que supera la adversidad y que demuestra que, en Cali, la verdadera receta del cambio se cocina con amor, dignidad y solidaridad.
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Zully Anacona Peña
Comunicaciones Secretaría de Bienestar Social Alcaldía de Cali