Ecoturismo


¡VIVE LA NATURALEZA DE CALI!
EXPERIENCE CALI NATURE!

El ecoturismo es aquella forma de turismo especializado y dirigido que se desarrolla en áreas con un atractivo natural especial y se enmarca dentro de los parámetros del desarrollo humano sostenible.

El ecoturismo busca la recreación, el esparcimiento y la educación del visitante a través de la observación, el estudio de los valores naturales y de los aspectos culturales relacionados con ellos. Por lo tanto, el ecoturismo es una actividad controlada y dirigida que produce un mínimo impacto sobre los ecosistemas naturales, respeta el patrimonio cultural, educa y sensibiliza a los actores involucrados acerca de la importancia de conservar la naturaleza. Tomado de la Política de Turismo de Naturaleza.

 

Naturaleza: rutas entre la magia y la belleza

Santiago de Cali tiene una gran riqueza natural al contar con una zona plana del valle geográfico del río Cauca y una zona de ladera que se funde sobre los farallones en la cordillera occidental. La cercanía con el Pacífico colombiano, hace que la ciudad incremente su diversidad de ecosistemas, proporcionando escenarios para la práctica de actividades de aventura.

Entre sus paisajes es fácil perderse entre los colores que vuelan por doquier y los cantos de las aves que se complementan con el aire cálido de los espacios naturales, suscitando historias mágicas cargadas de seres que parecieran de otro mundo.

En su zona rural, gracias a la enorme riqueza hídrica, paisajística, de fauna y flora, las comunidades anfitrionas del territorio han logrado consolidar una experiencia única, dándole valor al agua cristalina, a la diversidad de aves, las montañas, al alojamiento rural, los senderos, deportes de aventura, miradores, balnearios naturales, actividades de recreación y bienestar, gastronomía, entre otros.

Cuando las personas visitan la zona de rural de esta, la ciudad de las aves, se preparan para vivir experiencias de ensueño en escenarios rodeados por la más rica naturaleza. En la llamada Vuelta de Occidente, se descubre un territorio maravilloso en fauna y flora, e incluso, misteriosas leyendas indígenas.

Entre estos senderos asombrosos, el alma de las personas toma bocanadas de aire puro que llenan de sonrisas las experiencias que se viven día a día en varios lugares donde habitan seres fantásticos.

Las fantasías que se generan apenas es el comienzo, pues los monumentos y sus historias; los amaneceres y atardeceres en el Bosque de Niebla de San Antonio, los refrescantes balnearios naturales, los espacios para actividades ecológicas y recreativas, la cocina típica regional, los parques, las trochas y caminos, el recorrido entre musgos, duendes y hadas despertarán los sentidos y las aventuras que todos deben experimentar.

La Ruta de la Montaña que puede descubrir quien la transite, la encontrará ancestral y sanadora, pues ofrece, entre otras cosas, cálidos alojamientos en posadas y fincas, senderos y cascadas. El aventurero que vive en cada uno despertará y saldrá para experimentar.

Para hacerlo, se invita a recargar energías mediante un baño en las aguas del río Meléndez o visitando el corredor gastronómico a borde de carretera. Cerca de ella, también se puede encontrar las bondades de las terapias holísticas, el descanso y relajación a través de masajes al aire libre, baños terapéuticos, piedras volcánicas, temazcales, talleres de relajación, control de las energías y por supuesto deslumbrarse con los más fantásticos arreboles de colores.

 

 

 

 

 

  • Ruta Vuelta Occidente:

Este recorrido que nos llevará a conocer seis de los quince corregimientos de la ciudad inicia en la Calle 5 con Carrera 4, y nos conduce a través del barrio El Peñón hasta tomar la Avenida 4 oeste, donde nos encontramos con el monumento al Gato del Río de Hernando Tejada y las gatas. Este ícono de la ciudad fue ubicado en este lugar en 1996 como estrategia de recuperación de la rivera río Cali, 10 años después la Cámara de Comercio de Cali lideró el proyecto que le entregó al gato dieciséis novias (las gatas), las cuales fueron esculpidas con un molde único e intervenidas por diferentes artistas nacionales e internacionales.

Seguimos sobre la Avenida 4 oeste hasta llegar a la portada al mar, donde encontramos el monumento a la María Mulata; obra que representa un ave negra parecida a un cuervo, la cual es donada por el escultor Colombo-Panameño, Enrique Grau, en el año 1997, como reconocimiento a un sentimiento de afecto que le une a Cali.

Para continuar, es necesario abordar la vía Cali-Buenaventura, en la cual nos encontramos inicialmente con el barrio Terrón Colorado, conocido anteriormente como Avenida Los Libertadores, debe su actual nombre al libertador Simón Bolívar, quien al caminar por ese camino de herradura en el siglo XIX buscando conectividad con el mar Pacífico, observó que gran parte del territorio estaba compuesto de “Terrones Colorados”.

Continuamos avanzando y empezamos a observar un paisaje compuesto por inmensas montañas y mucho color verde, el cual indica el inicio de una zona con gran cantidad de recursos naturales que nos brinda la Cordillera Occidental y las cuencas de ríos como el Aguacatal y Cali, es en este punto donde inicia una inmersión en los recursos naturales y culturales que posee Santiago de Cali.

La enorme riqueza hídrica, paisajística, de fauna y flora, las comunidades anfitrionas del territorio que han logrado consolidar una experiencia única, resaltando y dando valor a la gastronomía, la diversidad de aves, el alojamiento rural, los senderos para guianza, los deportes de aventura, miradores, balnearios naturales, actividades de recreación y bienestar, entre otros, son el potencial tangible e intangible de esta zona de la ciudad.

En la entrada al corregimiento El Saladito se localiza una oferta gastronómica con más de treinta años de tradición; venta de leche de chiva. Aquí también es posible obtener productos como obleas y quesos producidos en la zona.

La oferta gastronómica en esta vía se amplía por varios kilómetros con la posibilidad de visitar paradores y restaurantes con una larga trayectoria en su servicio. Pizzerías, venta de fritanga y mecatearías, complemente dicha oferta.

Una vez llegamos al reconocido sector del Kilómetro 18, el cual debe su fama al clima y la venta de alimentos a su alrededor, nos preparamos para ingresar al bosque de niebla de San Antonio y percibir su singular belleza, que gracias a su ecosistema permite a los visitantes y vecinos disfrutar de una diversidad biológica gigantesca; agua, fauna, flora, hongos, insectos, paisajes, y por supuesto, una gran cantidad de aves.

Y es en esta zona en donde encontramos una buena cantidad de fincas, entre ellas la Alejandría, dedicadas a conservar el hábitat y permitir la reproducción de un sin número de especies de aves, las cuales pueden ser observadas en su estado natural durante todos los meses del año.

Continuando con el recorrido, es necesario retomar la vía Buenaventura-Cali y descender hasta la entrada al corregimiento de El Saladito; nombre que surgió al paso de los arrieros que de Cali se conducían a Buenaventura y viceversa, los cuales realizaban una jornada de descanso en la quebrada de Los Arrieros, donde reposaban las bestias, comían y se les daba sal, mientras alistaban la carga para entrar a Cali.

En El Saladito tomamos la vía que conduce a Felidia. En este trayecto podremos observar el paisaje que brindan las montañas, las especies arbóreas y florales, al igual que la avifauna.

Después de varios kilómetros recorridos nos encontramos con el parque principal de Felidia, aquí encontramos un monumento (la Pinta, la Niña y la Santa María), en honor a los pilotos fallecidos en un múltiple accidente que tuvieron tres aviones militares cubanos, el 28 de diciembre de 1937, en las montañas del corregimiento. Estos aviones hacían parte de una expedición aérea en honor a Cristóbal Colón, la cual debía recorrer 26 países recogiendo fondos para construir un faro en República Dominicana en homenaje a este personaje.

Otro de los atractivos que se puede visitar es la réplica de la Matrona de Cuba; la Virgen de la Caridad del Cobre, la cual se encuentra en el interior de la iglesia del corregimiento, y que fue obsequiada por el presidente de Cuba, Fulgencio Baptista, en agradecimiento por la ayuda recibida en la repatriación de los siete fallecidos que dejó el accidente de 1937.

Continuamos con el recorrido disfrutando de un paisaje montañoso rodeado de agua y aire puro hasta el corregimiento de La Leonera, territorio que nos recibe con una amplia oferta que abarca miradores, senderos interpretativos, observación de aves, santuario de musgos y seres protectores de la naturaleza, granjas ecológicas, educación ambiental, alojamiento en cabañas y terapias holísticas.

Esto propone al visitante una introspección en todo lo relacionado con el cuidado de la naturaleza y le permiten tener una experiencia diferente y educativa.

Continuamos el recorrido sobre la vía principal la cual nos conduce hacia el corregimiento de Pichindé, este territorio como la mayoría de los corregimientos de la ciudad, cuenta con una oferta amplia para avistamiento de aves y sitios de anidación.

Así mismo, se puede disfrutar de sus montañas “peñas blancas”, de los ríos Pichindé y Pichindecito, de la cocina campesina, de la visita a su iglesia y del mercado artesanal a las afueras de la misma, entre otras actividades.

Dejamos atrás a Pichindé y nos preparamos para conectarnos con el corregimiento Los Andes, reconocido por poseer dos de los tres monumentos religiosos periféricos más importantes de la ciudad:

Cristo Rey: concebido como homenaje a la paz en Colombia. Habían pasado 50 años del fin de la Guerra de los Mil Días y al sacerdote José María Arteaga se le ocurrió conmemorarlo con una gran estatua, así nació este monumento. 

La Virgen de Yanaconas o Señora de Los Andes: fue construida por una congregación de Hermanos Maristas en el año de 1942, para pedir la terminación de la Segunda Guerra Mundial. La construcción se realizó en los terrenos de la antigua cárcel para menores de edad de Santiago de Cali. Este corregimiento sorprende a sus visitantes con sus miradores, mariposario, spa natural y centro de terapia alternativa, exhibición de orquídeas, exhibición de objetos de Europa Central, alojamiento rural, jardín botánico y senderos para práctica de deportes de aventura.

Una vez terminamos la visita a este corregimiento tomamos la Carrera 4 oeste, y a continuación a la Calle 2, en donde finaliza el recorrido.

 

  • Ruta de la Montaña:

Iniciamos el recorrido en la Calle 5 con Carrera 100, en el Centro Comercial Holguines, tomamos Calle 11 y  en frente nos encontramos con el  Club Campestre de Cali, el cual fue declarado por Parque Nacionales de Colombia, como Reserva Natural de la Sociedad Civil por hacer parte de la cuenca de los ríos Lili, Meléndez y Cañaveralejo, y por favorecer la conectividad y continuidad de procesos ecológicos y evolutivos naturales que ayudan a mantener la diversidad biológica y protegen el recurso hídrico de Cali.

Continuamos el recorrido abordando la Calle 11 hasta el cruce con la vía La Rivera, en este punto giramos a la izquierda y avanzamos aproximadamente trecientos metros, giramos a la izquierda nuevamente y nos conectamos con la vía Las Palmas.

Avanzamos sobre esta hasta conectarnos con el Humedal La Rivera, hábitat de gran diversidad de flora y fauna, purificador de agua y controlador de erosión en la zona. En este punto debemos tomar la Avenida Los Lagos, girar levemente hacia la izquierda y tomar la Calle de los Carboneros, vía que nos conecta con la Calle 2ª y posteriormente con la vía a La Vorágine en donde giramos a la derecha para avanzar en el recorrido.

Nos encontramos entonces con el corregimiento de Pance, territorio que al igual que muchos de los terrenos que hoy le pertenecen a Cali. Fue habitado por tribus indígenas antes de la llegada de los españoles, y a su vez ha recibido flujos migratorios de otras regiones de Colombia.

Pance se ratifica como el mayor centro de recreación popular de los caleños, al recibir cada fin de semana un sin número de visitantes locales y foráneos, que disfrutan de su riqueza natural y del tradicional “paseo de olla”.

Iniciando la visita al corregimiento nos encontramos con el Ecoparque Río Pance, espacio creado como zona de recreación al aire libre para los caleños en el año de 1970 por la Gobernación del Valle del Cauca, el cual tiene una riqueza biológica inmensa en la que se destacan las más de 120 especies de aves que se han registrado en sus alrededores.

Cuenta con senderos peatonales, restaurantes, baños públicos, lago de pesca, pista de trote para deportistas y alojamiento en las cabañas del Eco Hotel El Castillo.

El recorrido continúa por las veredas La Vorágine, San Francisco y El Topacio. A borde de carretera nos encontramos una oferta amplia al servicio de los visitantes; balnearios, restaurantes, centros recreacionales, fincas con alojamiento, cascadas, lagos de pesca, senderos, piscinas de agua natural, mini supermercados y zonas comunes.

En la parte alta de la vereda El Topacio nos encontramos con el Centro de Educación Ambiental El Topacio, el primero de este tipo en Colombia.

Este centro que es administrado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, tiene como por objeto sensibilizar a los visitantes sobre la importancia de la biodiversidad del ecosistema del bosque subandino y la conservación de los recursos naturales del Valle del Cauca.

En sus 30 hectáreas encontramos una gran variedad de árboles, arbustos y plantas medicinales, además de unas 150 especies de aves que se han logrado identificar.

Para continuar el recorrido es necesario retornar hasta la variante que nos da acceso a la vereda San Francisco, en este punto giramos levemente hacia la izquierda y nos dirigimos hacia pueblo Pance o Pance cabecera. Aquí también es posible encontrar una serie de establecimientos que prestan servicios gastronómicos y de alojamiento.

Estando en la iglesia del corregimiento, giramos a la izquierda y tomamos la vía que nos da acceso a la vereda El Pato, mientras realizamos el recorrido podemos observar el paisaje adornado de montañas, flora y fauna en abundancia y una serie de establecimientos (fincas de recreo), hasta llegar al sector de Burbujas, territorio reconocido por ser vía alterna que da acceso a la zona de Parque Nacionales Pico Loro. En este punto finaliza nuestro recorrido y es necesario el retorno hasta el Club Campestre de Cali.

 

 


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Fecha de publicación 18/05/2018
Última modificación 18/05/2018

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