Hasta Moscú llegaron los mudra de Natasha Alice Tabary

Hasta Moscú llegaron los mudra de Natasha Alice Tabary


Tiene 13 años, habla cuatro idiomas y es una bailarina mundialmente reconocida de danza Bollywood (alias usado por la industria cinematográfica en idioma hindi, ubicada en Bombay, India) que, a tan corta edad la hacen merecedora de múltiples propuestas de trabajo por parte de las mejores academias de baile en Rusia; ella es la colombo francesa, Natasha Alice Tabary Martínez.

Estudiante de séptimo grado en el Liceo Francés, amante de la música K-pop y una apasionada de la cultura hindú, Natasha Alice es la única bailarina Bollywood que representó a Cali y a Colombia en la Organización Internacional de Danza (IDO) que se realizó recientemente en Moscú (Rusia), certamen en el cual consiguió el tercer lugar en la categoría junior con competidoras de 15 años en adelante.

La fría Moscú subió de temperatura con la danza típica de la India, esa misma que fue interpretada por 36 participantes y, en especial por la adolescente caleña, Natasha Alice Tabary, que danzando una fusión moderna de Bagram, demostró que en Cali también hay talento para los movimientos del mudra (En el budismo y el hinduismo es un gesto hecho generalmente con las manos y considerado sagrado por quienes lo realizan).

“Participar en la Organización Internacional de Danza fue una alegría inmensa y soñada porque me codeé con bailarinas rusas de alto nivel y trayectoria. Esta fue una experiencia que viví junto a mis padres que no olvidaré, ya que son ellos los que me apoyan y animan a seguir bailando porque saben que es mi pasión desde los siete años, cuando me sentaba a ver cine de Bollywood”, contó Natasha.

Antes de viajar a Rusia, esta bailarina, instruida por su profesora Ana Giraldo Álzate de la Academia All Dance, viajó a Orlando, Florida en donde ganó el primer lugar en un torneo IDO.

Este logro la impulsó a viajar a Europa con la mentalidad de competir y ocupar un lugar en el pódium, luciendo su pantalón Aladino, blusa de manga larga, velo y la tikka, que representa el tercer ojo en la cultura india.

Contó Natasha Alice sobre su logro internacional: “Al tercer día de llegar a Rusia entré en competencia con la danza del Bagram; una coreografía que realizan los campesinos por la cosecha que reciben a la que le demuestran su alegría y agradecimiento, a través de la expresión facial y los movimientos de las manos, que se llaman mudras; astas del yoga, el ala pacma y la flor de loto. Una presentación que me permitió un honroso tercer lugar y el orgullo de haber representado a mi país con toda”.

Pero como todo no puede ser trabajo, la caleña y su familia disfrutaron de la ciudad federal, esa misma que se engalana con la plaza Roja y el complejo religioso o político del Gran Kremlin.

Explicó Tabary Martínez: “Fue curioso ver cómo se escribe McDonalds, en ruso. Me encantó la comida, su ingrediente más importante son los champiñones. Viajé en el metro, que es un servicio público muy elegante, casi privado. Ahora estar en la plaza Roja y ver las cúpulas de la catedral de San Basilio, que para mí tiene forma de  cupcakes. Fue fascinante ver que tal y como se ven en la tele lucen en la realidad, además tuvimos la oportunidad de estar en la plaza ‘Is my love’, donde venden artesanías como una matrioska; que representa el poder y las ancestros femeninas en esa cultura”.

A donde se dirige Natasha, van su madre Marta Lucia Martínez “la maquilladora” y su padre “el traductor” como bien dice la progenitora. “Somos la familia más dichosa y los padres más orgullosos del mundo, nos alegramos por las elecciones de nuestra hija y la apoyamos siempre. Ella tiene un hermano mayor, así que es la niña de la casa y la vamos a acompañar hasta donde deba llegar. Ella es talentosa y disfruta lo que hace, así que nos place verla feliz”.

La joven exponente, como las chicas de su edad, seguirá viviendo su época jovial a su vez que cumple con sus deberes estudiantiles para terminar los estudios secundarios y continuar con su preparación para ser una bailarina profesional y dejar en alto la tricolor que carga en su maleta cada vez que sale de territorio nacional, para agitarla con orgullo porque ella también es de las que canta “Ay, que orgullosa me siento de ser un buen colombiano”.

Rosa Castillo Manjarrés.


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Fecha de publicación 23/05/2019
Última modificación 23/05/2019

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