UN PAIS ARMADO DESDE LA LEGALIDAD Y DESDE LA ILEGALIDAD
El destacado rol desempeñado por el alcalde, Jorge Iván Ospina, dejó en claro que Colombia es un país armado desde la ilegalidad y desde la industria de las armas que se tiene en la nación. El mandatario de los caleños señaló como la delincuencia juvenil crece bajo el amparo de unas leyes laxas, habló además del fleteo que vive la capital del Valle y la no respuesta de los bancos al llamado para conformar un pool para contrarrestar este delito.
Transcribimos apartes de la intervención hecha en la cumbre de alcaldes.
Somos un país armado
“De acuerdo a un informe de las Fuerzas Militares sobre del control de comercio de armas a septiembre del 2008 nos encontramos que en el país por lo menos, 1.229.000 armas, se encontraban circulado con salvoconducto, es decir, amparadas. Pero si a eso lo sumamos un estudio adelantado por una organización no gubernamental internacional, es muy probable que en el país estén circulando entre 2.3 millones y 3.9 millones de armas.
¡Somos un país armado!, y ese hecho, el que seamos un país armado, expresa la letalidad de la agresión y manifiesta el hecho que el 85% de las muertes sucedan con armas de fuego y esto, demanda de todos nosotros, los alcaldes de Colombia, una acción irrevocable e indelegable con respecto al control a la venta y circulación de armas. Esta circunstancia hay que resolverla, de lo contrario, nosotros no podremos reducir los impactos que esto genera frente a la vida y la salud, en territorios como el de Cali”.
Batalla contra las muertes violentas
“Mi ciudad ha venido dando una batalla muy fuerte con relación a la muerte violenta. Revisando cifras, nos encontramos, que para el año 1994, nuestra tasa de mortalidad violenta era una tasa de ataque, por lo menos de 120 por cien mil. Quizá no hubiese una ciudad en el mundo para el año 1994, más violenta que la ciudad de Cali. Hemos venido trabajando muy fuerte, de manera progresiva para que en el año 2008, alcanzáramos una tasa de mortalidad violenta de 66 por 100 mil. Sin embargo, nos morimos de ganas de poder llegar a las tasas de ciudades como Bogotá o Medellín, que hace mucho tiempo están por debajo de 40. Ese es un reto al cual se le podría dar respuesta en la medida, que de manera juiciosa, resolvamos el tema de las armas de manera pronta”.
“En términos de números, el total de muertes para el 2004 fueron 2.163; para el 2008 fueron 1.465, de tal manera que cuando hablo de una tasa de mortalidad violenta en Cali de 66 por mil, lo sacamos de 1.465 homicidios en los 2 millones trescientos mil habitantes que tiene Cali. Cuando observamos a qué horas se producen las muertes violentas, para nosotros es preocupante lo que ocurre en la noche y en la madrugada porque congregan el 60% de las muertes y nos demanda acciones muy concretas frente a la actividad nocturna y respecto al control durante esa actividad nocturna”.
Ajuste de cuentas y venganzas
“El 61% de los homicidios que hemos tenido nosotros en el año 2008, están relacionados en suma, en el ajuste de cuentas y venganzas. No estoy hablando de las riñas, no estoy hablando del homicidio pasional, no estoy hablando de la agresión por motivos de convivencia que genera una muerte violenta. Estoy hablando del 61% de las muertes, en las que por lo menos, hay una instrumentación de la misma, en la que hay premeditación y alevosía, en la que el actor violento acciona, desde la industria de la muerte, y en donde sin duda muchas medidas hay que tomar más allá de la actividad nocturna y mucho más allá de los programas de convivencia que como alcaldes permanentemente promocionamos. Aquí tenemos actores del narcotráfico, oficinas de cobro, actores que han migrado de este conflicto armado permanente que nuestro país vive y que se trasladan a las ciudades a adelantar agresiones permanentes. Es allí donde se requieren acciones permanentes desde la justicia, desde la fuerza pública, aun desde espacios que una Alcaldía, como la nuestra, pueda propiciar”.
Control al negocio de las armas y autonomía sobre planes de desarme
“El 86% de las muertes violentas se realizan con arma de fuego. 93% de esas armas de fuego, son de fabricación industrial. Armas de fabricación industrial que no tienen sino dos procedencias: o son armas adquiridas en el primer mundo e ingresan ilegalmente a nuestro país, o son armas que provienen de la propia industria local: INDUMIL. Hacia allá nuestra reflexión y hacia allá nuestro discurso radical. Nuestro país hace inmensos esfuerzos frente a la producción, distribución y control de narcóticos, con inmensos costos en vidas humanas, con grandes costos ambientales, derivando importantísimos recursos de lo social a la Seguridad Democrática. Sin embargo, lo mismo no hacen quienes producen, distribuyen y venden armas. Con las armas fabricadas en los Estados Unidos, en Israel, en Alemania, en Rusia, son asesinados los muchachos en el Distrito de Agua Blanca en Cali. Hay que hacer grandes esfuerzos para que estas armas no ingresen a nuestra patria. El otro, que es el frente de INDUMIL, requiere también reflexiones profundas y colectivas. Me parece a mí, que allí tenemos que apretar más. Me parece a mi que la industria de armas locales las esta vendiendo sin adelantar un empadronamiento permanente de la misma, sin tener un sistema de información nacional que permita el registro de la huella del casquillo y sin que podamos documentar que con armas de fuego vendidas por la industria local, se asesina en Medellín, se asesina en Bogotá o se asesina en Cali. Muchas de las muertes se produjeron con 9 milímetros, esa es una pistola que puede ser importada o se puede adquirir en la industria local y el 97% de los homicidios se hicieron con 7.65, también se trata de un arma pequeña de fabricación y de venta local; y 65 homicidios con revolver 32 largo. Lo que estamos es diciendo que por lo menos el 80% de los homicidios ocurridos en Cali durante el año 2008, se hicieron con armas cortas, de fácil adquisición y hacia donde la tarea de restricción debe ser permanente. Debemos sacar conclusiones, debemos tener los alcaldes la autoridad suprema sobre los planes desarme y debemos elevar nuestra voz de protesta, nuestra voz radical respecto a la venta de este tipo de armas. Debemos tener un sistema de información nacional que permita el registro claro de cada arma vendida y que permita tener cada uno de los registros de la huella de cada una de las armas que se venden. Tenemos que tener el control del arma, sino podemos tener el control del homicida y teniendo el control del arma podríamos reducir sustancialmente los daños a la vida que hoy nosotros, infortunadamente, tenemos.
Alcohol y muertes
“Nosotros estamos viendo que sí hay alcohol en las agresiones que se hacen en la ciudad de Cali, que por tanto la exposición permanente al consumo de alcohol es otra variable a resolver. Los horarios zanahorios, las aperturas de establecimientos durante toda la madrugada, así sean en circuitos específicos de nuestras ciudades, no nos conviene. Es un hecho que puede generar muertes violentas y por tanto es un ingrediente que nosotros desde la Alcaldía, debemos contener”.
Homicidios en menores de edad
“En el primer trimestre del año 2009, hemos tenido 40 jóvenes asesinados, es decir, que estamos hablando de jovencitos entre 17 y 18 años de edad que mueren en nuestros barrios. Cuando sumamos a abril 30 por medio de nuestro sistema de epidemiología de la violencia de la ciudad de Cali, observamos como a 30 de abril del 2008, teníamos 441 homicidios y a 30 de 2009 hemos tenido 542 homicidios. La tendencia de reducción de muertes violentas que veníamos teniendo del 2007, 2008 y que esperábamos tener en el 2009, la hemos venido perdiendo. Soy médico y ustedes lo conocen, por eso la primera acción de un médico es reconocer la enfermedad y con relación a la ciudad de Cali, hoy tenemos una enfermedad que debemos de resolver entre todos. Mayor presencia de fuerza pública, sin duda. Mayor participación de la Justicia, sin duda. Control permanente de las armas, sin duda. Migración de recursos de la Seguridad Democrática periférica a la seguridad urbana integral, sin duda. Fortalecimiento de tecnologías y mayor posibilidad investigativa, sin duda. Son elementos que pueden categorizar una situación como la vive Cali. 61% de los homicidios por venganzas personales desde bandas de sicariato y oficinas de cobro y una permanente participación de armas de fuego de fabricación industrial”.
Quien mata en Cali, igual lo puede hacer en Pereira
“En Cali, nosotros hacemos un monitoreo constante, semana tras semana. Todos los martes y todos los miércoles tenemos un Consejo de Seguridad Integral, y estamos discutiendo cada una de las muertes. Hemos aprendido mucho, por ejemplo, no siempre, todas las fuerzas del Estado, se unen integralmente para resolver la problemática y para intervenir las causas. En algunas ocasiones encontramos a diferentes fuerzas sin una acción integral y permanente y no tenemos frente al tema de los homicidios un sistema nacional de lucha contra él, porque quien mata en Cali, igualmente lo puede hacer en Pereira, o lo puede hacer en Medellín o también en Bogotá y es por eso que debemos de tener un sistema nacional por la vida y de lucha contra los delitos contra la vida y las muertes por violencia”.
Los jóvenes
“Tenemos 107 jóvenes capturados por homicidio en el 2007 y 94 jóvenes capturados en flagrancia por homicidio en el 2008. Son jóvenes homicidas. El código del menor debemos revisarlo todos, debemos ser específicos en la discusión del código del menor, no para criminalizar a nuestros muchachos, sino para tener las herramientas y poder adelantar las acciones requeridas en estos jóvenes que tienen más de un homicidio en su haber. Además de esto, menores capturados con armas sin permiso, 1.535 jóvenes el 2008. Menores capturados con estupefacientes, en la medida que la venta de droga ha venido siendo mucho más difícil su venta en el primer mundo, tenemos hoy un problema de microconsumo y de venta de drogas en nuestras capitales que nos están generando y condicionando circunstancias de inseguridad. Respecto a los menores capturados con armas en 2008 las cifras son: 1.025 fueron capturados con revólver; 210 con pistola; 158 con mortero –y aquí no hago referencia a los morteros de fabricación industrial sino a los que se hacen en algunos casos en las universidades-; 121 con escopetas, es decir, changones y 4 con subametralladoras. El control a las armas es un imperativo y el control de las armas, sino lo realizamos, seguiremos con estas circunstancias complejas”.
Fleteo en Cali
Por último un tema de gran impacto en la ciudad de Cali que es el tema del fleteo y de qué manera nosotros podremos ser más radicales en la participación de las entidades bancarias frente a este delito. La ciudad de Cali ha tenido 83 situaciones de fleteo en lo que ha transcurrido de 2009 y no hemos tenido todavía respuestas del sistema financiero nacional respecto a este asunto. Queremos Bancos mucho más atentos, demandamos recursos frescos, esperamos la constitución de un fondo especial para intervenir la problemática del fleteo. A diferencia de otros delitos, este es un delito que se configura en m múltiples ocasiones desde la propia entidad bancaria. Deben ser los bancos, igualmente, quienes nos colaboren en financiar estrategias integrales respecto al tema del fleteo. Pero, tenemos un problema de letalidad en el fleteo. Tres homicidios ha tenido la ciudad de Cali en lo que llevamos del 2009, por tanto la letalidad va en ascenso y la letalidad en este tema es igualmente un espacio que requiere máxima responsabilidad”
Finalmente el alcalde propuso: “Debemos tener una postura, unidos, frente al tema de las armas en nuestras ciudades. Debemos de recuperar la autoridad como alcaldes y ser nosotros quienes definamos los Planes de Desarme. Debemos de insistir en un modelo para la venta de armas con absoluta responsabilidad en el empadronamiento de la misma y la creación de un sistema nacional para el registro de la huella y del casquillo. Debemos de insistir en las revisiones del Código del Menor y debemos de insistir en el vínculo de las entidades financieras en delitos de alta sensibilidad como lo es el fleteo” Trascripción: Manuel Tiberio Bermúdez.- / mtbermudez@cali.gov.co
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Foto: Archivo Alcaldía