CALI DEFENDIÓ SU DIGNIDAD
Miles de personas se volcaron a la calle para participar de la manifestación que en punto de las 9:00 de la mañana inició desde el Parque Panamericano o Parque de las banderas. La actitud de los participantes dejaba entrever su descontento por las decisiones tomadas en contra de la ciudad y sin consultar al mandatario de los caleños.
Era una muestra de que a los habitantes de la capital del Valle, no importa en lugar que habiten, ni el estrato que signe su posición social, les duele la ciudad.
Con su presencia reclamaban, batiendo las banderas que son sello de caleñidad, que exigen respeto por la ciudad que aman y que confían y demandan reconocimiento por las personas a quienes mediante los actos masivos que ofrece la democracia, ellos han escogido para que sean sus guías, sus voceros, pero ante todo que se reconozca que son los interlocutores válidos que han escogido para que los represente ante cualquier instancia sea de carácter regional o nacional.
Rodeando al alcalde Ospina marchaban estudiantes, dirigentes sindicales, congresistas, concejales, representantes de los gremios empresariales de la ciudad, personas de la curia, carretilleros, gente del pueblo, a quienes el cansancio del atropello a la autonomía de Cali sacó de la placidez de sus hogares y los lanzó a la calle a decir que no quieren más que los destinos de su ciudad se los dicten desde fuera, desde donde no les duele su ser caleños.
La marcha es música, baile, voces que desfogan su inconformismo, banderas que parecen alas con ansias de espacio, miles de hombres, mujeres, jóvenes, adultos gritaban su poder en la unión, en el volverse una sola persona para hacer la exigencia que les dicta la razón y desbocar las consignas que decreta el corazón.
Voces que marcan el camino de la inconformidad y que respaldan en la exigencia plural un destino propio construido con aciertos y errores pero desde lo caleño, desde su dirigencia no desde los mandatos sin afecto por la ciudad que es territorio en el alma y en sus querencias.
Adelante, poniendo el corazón que le es símbolo, el alcalde, Jorge Iván Ospina y atrás, y a su lado, o desde las ventanas que se vuelven fiesta, palabras solidarias, voces que alientan a seguir tejiendo caminos de dignidad y de autonomía.
Igualando el paso para conocer su pensamiento la grabadora se vuelve memoria para recoger sus palabras. “La gente se ha movilizado porque le duele la ciudad, porque esta convencida que esta es una ciudad madura para tomar sus propias decisiones, porque creemos profundamente que hay que restablecer una relación institucional de respeto por Cali”.
Un “buena esa Alcalde” corta un momento la charla, que pronto es retomada: “El respeto que queremos ha hecho que toda la ciudad de Cali, hoy se esté movilizando. Esta ha sido una movilización, por definición, ciudadana, no es una movilización de orden partidista, es una movilización que cree profundamente en lo público y que cree que las Empresas de Servicios Públicos son empresas a mantener, son empresas de carácter sagrado, para consentirlas para hacerlas eficientes, no para liquidarlas”.
Me abro a un costado para darles la oportunidad a otros periodistas que con micrófono en mano y cámara al hombro quieren indagar por el éxito de esta jornada.
Las banderas siguen volando en la distancia, las consignas son voces que se esparcen sobre las cabezas y se vuelven eco del comienzo al final de la marcha, veo caras que expresan firmeza en la decisión que la petición de autonomía que hoy los ha convocado para ser voces que gritan su inconformidad, tenga eco en el corazón de quienes no saben que las ciudades también se construyen desde afecto y solidaridad.
Miro hacia atrás y me reafirmo en el pensamiento inicial: nada se parece tanto a la felicidad como los momentos en los que los pueblos asumen su dignidad.
/ Manuel Tiberio Bermúdez – mtbermudez@cali.gov.co
Foto: Germán Nieto