Una plegaria de ‘Esperanza’ elevaron los Melomanitos de Cali

Una plegaria de ‘Esperanza’ elevaron los Melomanitos de Cali


Un sentido homenaje a Esperanza Perafán Valencia, ‘La Señora Ley’ que fuera el alma y nervio de los dos Encuentros de Melomanitos que se han programado en los certámenes feriales de Cali, hicieron los 52 niños y jóvenes melomanitos participantes en la versión número 63 de la Feria de Cali.

Estos herederos de la tradición, entre los 7 y los 16 años de edad, se unieron en oración para rendir homenaje póstumo a quien fuera, más que su directora, su amiga, confindente y maestra, pues era ella la que tenía la paciencia para explicarles uno a uno por qué a Arsenio Rodríguez le decían ‘El Ciego Maravilloso’, a Willie Colón ‘El Diablo’, o a Julio Ernesto Estrada ‘Fruko’.

Con esa paciencia del Santo Job y los sabios consejos que se arrugaron en los labios de una abuela lejana, les daba a sus bebés (como los llamaba) cátedra acerca de qué era una Victrola, un tornamesa, tocadiscos o pick up, cómo se colocaba una aguja de diamante, porqué ese disco pequeño se tenía que poner a sonar en 45 revoluciones por minuto; o el más grandecito en 78 y el grandotote en 33. 

Sus enseñanzas iban más allá de lo musical, de explicarles cómo manipular el disco sin colocarle los dedos o bajar el brazo del tocadiscos con suavidad para no tener que ponerle la moneda de $100 al cabezote para pasar con éxito el rayón del vinilo. Ella era una segunda mamá que les inculcaba el sentido de la responsabilidad, del estudio alternado con el hobby musical y del respeto a los demás.

Eso lo aprendió a la perfección Jorge Antonio Delgado, quien a sus 14 años es un avezado conocedor musical que toca las congas con maestría, gracias a que desde niño acompañaba a las emisoras a su padre, Luis Carlos Delgado, quien además de ser percusionista era Dj y egresado bachiller en el año 1979 de la Institución Educativa Nuestra Señora de Guadalupe, del barrio La Nueva Floresta, la misma donde el Melomanito también cursa noveno grado, pues hasta en eso le sigue los pasos.

“La muerte de esperancita me dejó en shock. Ella se había convertido en una persona más de mi familia; salíamos al centro comercial, a pasear a otras ciudades, venía mucho a mi casa… en fin, era esa persona recia pero sonriente que sabía decirte lo justo”, manifestó Jorge Antonio con una personalidad tan arrolladora para su corta edad, que por ello no impresiona que a sus 14 años sea un maestro en el bongó, la campana, el piano y las congas; un dibujante de trazo fino en carboncillo, acuarela, óleo y otras técnicas; pasiones que combina con la natación y la música.

Sus participaciones en el Encuentro de Melomanitos de la Feria de Cali se las ha ganado  a pulso y no por ser hijo del organizador del evento, pues aunque será el heredero de la gran joya musical que tiene su padre con una colección de más de 2.000 discos, él mismo ya inició la suya con 24 elepés, aunque suena y re-suena el tema ‘El mar y yo’, de Pedro Conga.

Apoyado sobre sus congas, con una camándula enredada entre sus dedos y con una devoción que tan solo nace de un corazón puro, noble y rebosante de afecto, soltó un leve suspiro y desde lo más profundo de su alma, musitó: “Esperancita… Dios está feliz de tenerte a su lado”.

Tanto para él, como para sus compañeritos Melomanitos, su tutora no se ha ido. Tan solo se perdió en el espacio, pero ella desde esa otra dimensión se reencontrará con los grandes artistas que ahora comparten su set, porque la ‘Esperanza’ es lo último que se pierde.

William López Arango


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Fecha de publicación 27/12/2020
Última modificación 27/12/2020

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