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Advertencias sobre los efectos del ruido en la salud

Advertencias sobre los efectos del ruido en la salud

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La contaminación acústica o ruido alto es uno de los mayores problemas de las grandes ciudades colombianas, entre las que se ubica Santiago de Cali. Según la Secretaría de Salud del Municipio, esta situación se debe a prácticas culturales inadecuadas y falta de información acerca de los efectos de este flagelo.

Se podría considerar la molestia debida al ruido como "un sentimiento desagradable o una actitud negativa producida por un sonido alto, no deseado o juzgado como innecesario en el espacio vital del individuo" o "como un sentimiento displacentero que surge al considerar que el ruido puede afectar negativamente a la salud" (Öhrström, 1993; Lambert y Vallet, 1994).

La unidad de medida de los sonidos es el decibel o decibelio y se define como la comparación o relación entre dos sonidos. En estudios sobre acústica fisiológica, un oyente al que se le hace escuchar un solo sonido no puede dar una indicación fiable de su intensidad, mientras que si se le hace escuchar dos sonidos diferentes es capaz de distinguir la diferencia de intensidad.

Según el médico Luis Alejandro Torres, especialista de la Secretaría de Salud de Cali, la contaminación auditiva impacta la salud en forma adversa, directa y acumulativa. Los ruidos de más de 80 decibeles pueden producir entre otros efectos, aceleración de la respiración y del pulso; aumento de la presión arterial, compromiso del sistema cardiovascular (incluso infartos); disminución del peristaltismo digestivo que ocasiona gastritis o colitis; problemas neuromusculares que causan dolor y falta de coordinación, disminución de la visión nocturna, aumento de la fatiga y dificultad para dormir.

Así mismo, los expertos en temas ambientales destacan que el ruido rompe el equilibrio entre la persona y su entorno transformándose en un factor de estrés y provocando numerosas perturbaciones tanto en la salud como en el comportamiento.

La Organización Mundial de la salud, por su parte, señala que el ruido interfiere en la comunicación, causa deficiencia auditiva, trastornos del sueño, incide en problemas cardiovasculares y psicofisiológicos, reducción del rendimiento en el trabajo, lo que genera perturbación en las personas y finalmente, produce distorsiones en el comportamiento social.

Una ciudad como Cali produce distintos tipos de ruidos generados entre otras fuentes por la actividad industrial, el tráfico automotor, los espectáculos públicos y el abuso incontrolado de altoparlantes dentro y fuera de los establecimientos como discotecas, tabernas y tiendas. De otra parte, el ruido que se produce en las residencias (vecindario) tiende a no tenerse en cuenta por parte de los organismos estatales por generarse en espacio de actividad privada de difícil identificación como fuente de contaminación auditiva.

Expertos expresan que si una persona está expuesta durante más de dos horas continuas a ruido excesivo (mayor de 85 decibeles), se producen lesiones o daño en el sistema auditivo que inicialmente pueden recuperarse en alrededor de 10 días, pero con una exposición más prolongada, las lesiones son irreparables y la sordera se va desarrollando de forma crónica y permanente.

Es así como el ruido afecta mucho el rendimiento y la productividad en el estudio o trabajo, cuando se genera de repente, se interrumpen las actividades previstas, se rompe con la concentración y el estado de ánimo se altera.

Para agravar lo descrito anteriormente se suma el hecho de que muchas personas especialmente los jóvenes, adicionalmente a los ruidos normales habituales de su entorno, añaden otro sin tener conciencia de ello, y es el de la música a volúmenes altos, frecuentemente utilizando audífonos, lo que genera un riesgo mayor para la audición.

Adicionalmente, a pesar de que muchas personas soportan el ruido como una consecuencia inevitable de la vida, hay medidas importantes que deben tomarse en cuenta y seguirse regularmente para evitar daños irreversibles, como

Concienciarnos y cambiar la cultura acerca del ruido, del autocuidado, del respeto por nuestros semejantes y de la convivencia armónica en la sociedad.

Uso correcto de elementos de protección auditivos según criterio del profesional y adecuados individualmente de acuerdo a la fuente de generación del ruido.

Evitar generar o exponerse innecesariamente a elevados niveles de ruido. Niveles superiores a 85 decibeles que pueden causan daño acumulativo.
Realizar un mantenimiento preventivo de máquinas y aparatos que por mal estado pueden generar elevar el nivel de ruido, o diseñar ayudas físicas que pueden controlar o disminuir la fuente generadora del ruido.

Por último y como una recomendación a tenerse en cuenta, en caso de sufrir cualquier molestia en los oídos, ya sea dolor, secreciones, disminución de la audición, vértigo u otro síntoma, se debe acudir inmediatamente a valoración por un médico, quien realizará un diagnostico, prescribirá un tratamiento y si es del caso solicitará una audiometría, el examen principal para aclarar una posible pérdida de capacidad auditiva.


Ernesto José Piedrahita, Comunicaciones de la Secretaría de Salud de Cali.

 

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Fecha de publicación: 10/09/2012
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