¡Ojo con las aves! Hay que protegerlas

¡Ojo con las aves! Hay que protegerlas


Estudiantes, turistas y curiosos llegaron de madrugada al Ecoparque Lago de las Garzas para celebrar con el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente – Dagma, el mes mundial de los humedales avistando las cerca de 150 especies de aves que allí confluyen.

La estudiante de Biología del Icesi, Angie Tatiana Herrera Cobo, no podía creer que en aquellas 4.7 hectáreas de bosque con 0.8 espejos de agua donde estaba, quedaba un potrero lleno de escombros el cual fue convertido en un hermoso lugar para albergar aves, mamíferos, insectos, peces, roedores y mucha vida más.

Todo empezó en el año 1996 cuando los familiares de las 163 personas fallecidas y las de cuatro sobrevivientes en el siniestro aéreo del Boeing 757 con matrícula 651 de American Airlines en las montañas de Buga ocurrido el 20 de diciembre de 1995 a las 9:41 de la noche, decidieron rendir un homenaje a la memoria de ellos sembrando árboles en aquel lote de Ciudad Jardín.

Estudiantes del Colegio Bolívar lideraron la iniciativa. Y aunque en un principio quisieron que aquel lugar se llamara “Memoria al vuelo Cali – Miami”, fue una bandada de garzas blancas la que impresionó con su vuelo y optaron por dejarlo como El Lago de Las Garzas.     

Hoy -22 años después- allí se puede ir a contemplar garzas, cormoranes, patos aguja, colibríes, búhos, bichofues, el martín  pescador, iguazas, chilacoas, pellares, ardillas, zorrillos y cientos de especies más, pues según el biólogo Jorge Mogollón, de los 10.000 humedales que hay en el mundo, Colombia tiene 2.000, siendo 800 de ellos pertenecientes al Valle del Cauca y 500 corresponden a Cali.

Para la ecóloga del Dagma, Sara Quiñonez, este mes inició el avistamiento en Las Garzas y se trasladará a la Laguna de Charco Azul la próxima semana, no tanto para que las personas conozcan su tesoro ecológico, sino para que aprendan a respetarlo y protegerlo, pues muchos van allí a celebrar cumpleaños con equipos de sonido y recreacionistas, cuando la idea es darle tranquilidad y sosiego a los animales.

“La conciencia está creciendo -dice la ecóloga-  pues ya no tenemos problemas de cazadores. Nos enfrentamos es al peligro de las empresas constructoras que en su afán de construir viviendas y edificaciones, afectan el ecosistema y agreden el hábitat de los animales. Ojalá que estos avistamientos de aves y las visitas guiadas sirvan para que humanos y animales convivamos respetando los espacios”.


William López Arango


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Fecha de publicación 11/02/2018
Última modificación 11/02/2018

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