En intensa travesía por el río Napi, Fajardo Hinestrosa llegó a Timbiquí cargado de sueños

En intensa travesía por el río Napi, Fajardo Hinestrosa llegó a Timbiquí cargado de sueños


Después de recorrer más de 20 millas náuticas, abordar dos lanchas, hacer un receso de 12 horas en Guapi y bajo la inclemencia de la naturaleza, Fajardo llegó a Timbiquí acompañado de su agrupación Resplandecer Soledeño, luego de un recorrido de 24 horas que -según él- es el viaje reconfortante que cada año le devuelve la alegría al alma.

“Hacer parte de las audiciones de la quinta zonal del Festival Petronio Álvarez requiere de esfuerzos, horas de ensayo, preparación y noches de desvelo”, narró Fajardo.

El artista, sobre su intensa travesía agregó: “venimos de la comunidad Napi, un lugar lejano, desde Soledad a Guapi son 6 horas, allí tomamos un receso donde nos toca hospedarnos y luego salimos para Timbiquí que son aproximadamente dos horas más de viaje”.

Las dificultades no han sido un impedimento para ellos. A pesar de haber perdido sus instrumentos al caer al río en uno de sus viajes en 2011 cuando se disponían a realizar ensayos y a legalizar la agrupación. Ahora toman todas las precauciones necesarias para resguardar el bombo, redoblante o caja, las maracas, un triángulo y tres flautas de carrizo, instrumentos que hacen parte de la modalidad de Chirimía de Flauta en la que van a presentarse ante los jurados.

“Para llegar acá siempre es en diferentes botes y en el lugar en el que trajimos los instrumentos usamos una bolsa para evitar que se nos fueran a mojar, luego los metíamos en una capa y luego a la bodega de la lancha”, describió.

Cuando se habla de zonales resplandecen las ideas, rifas, ventas y hasta un fondo se crea para recolectar lo necesario. “Nosotros recolectamos de a $10.000, creamos nuestro propio fondo para poder asistir a las audiciones, también hemos tenido aportes de la Alcaldía de Guapi y de Timbiquí”, precisó Fajardo.

Mientras en las agrupaciones se afinan voces e instrumentos, en Timbiquí hay fiesta. Niños, grandes y abuelos se preparan con su mejores atuendos, los vendedores de frutas, artesanías y refrescos, surten sus negocios para estar a la altura en los pedidos, los niños sueltan los cuadernos y corren al parque para no perderse una sola canción, con botella de agua en mano o palitos para simular un guasá, se integran a las melodías y cantan a todo pulmón.

Según Esteban Perlaza Caicedo de la agrupación Río Napi, esto ha llegado acá por medios sus nuestros ancestros. “Esta era la música que nuestros ancestros tocaban, cuando ellos fueron desapareciendo, nosotros empezamos como a renovarla y eso nos ha traído hasta acá”.

Y es que el festival no solamente revive la música y la cultura, sino que el comercio se beneficia, restaurantes, tiendas, almacenes y hasta los lancheros incrementan sus ingresos.

“Imagínate, nosotros ayer salimos de Napi, pasamos por San Agustín, Belén, Soledad, algunos de los participantes llegaron a Guapi, eso vale un poco de plata venir hasta acá y vea, aquí ando feliz con mi flauta, tocando los vientos de mi tierrita”, añadió.

La flauta de carrizo es un instrumento elaborado de una especie de caña del género Phramites y suele habitar en suelos húmedos y orillas de ríos, cuenta con 7 agujeros, 6 en la parte frontal y 1 en posición posterior, con boquilla y tapón de cera por donde se sopla, este es el principal instrumento de la Chimiría de flauta, aunque algunos utilizan la flauta con material de PVC.

Fueron más de 170 músicos los que se presentaron ante el jurado calificador en la quinta zonal clasificatoria del Petronio en Timbiquí, Cauca. Fruto de horas de ensayos y dedicación a la música que llevan en su sangre y que, como legado ancestral, quieren perpetuar a través de su talento.

 

Yuliana Valencia Bermúdez.


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Fecha de publicación 21/05/2019
Última modificación 21/05/2019

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