Apagar lo malo y llenar los corazones con buenos propósitos: ritual del pueblo Nasa, en Cali.

Apagar lo malo y llenar los corazones con buenos propósitos: ritual del pueblo Nasa, en Cali.


El fuego es un elemento que transforma. Y esto lo conocen muy bien nuestros ancestros quienes, a través de la tradición, han logrado que los rituales se sostengan en el tiempo entre sus descendientes. Uno de estos es el apagado y prendida del fogón, donde se queman las malas energías y se transforman los sueños, para el renacer de la persona. 

Esta sagrada ceremonia se realizó ayer (23.02.2019) en Cali, convocada por habitantes del pueblo Nasa, quienes habitan en esta capital.

El sitio elegido para dejarse abrasar fue la laguna La Estrella, ubicada a unos 40 minutos del área urbana; a ella se va por dos caminos, uno que se toma en la carrera 70 y otro, en la carrera 56. Ambos sobre la avenida Circunvalar y atravesando el cerro La Bandera.  

Esta ceremonia, tradición Nasa que se realiza cada año, según explica María Luz Dary “es la primera vez que se hace en una ciudad, por la necesidad que se tiene de continuar preservando las tradiciones de quienes ya no viven en los territorios ancestrales. Es una forma de fortalecer la espiritualidad del pueblo indígena”. 

La ceremonia se vive en dos momentos denominados, el apagado del fogón y la prendida del fogón. 

Para ello, se alistan tres piedras previamente escogidas por los médicos ancestrales, se monta el fogón y se ponen a arder troncos secos elegidos para esta misión. Ese es el primer instante, allí se inicia el “apagado del fogón”.

"Las piedras no son cualquiera, ellos (los médicos) se van y las que sientan que tiene la energía son las que se traen, pues se deben sentir el padre, la madre y el hijo", explica Andrés Vitonas, descendiente del cacique Nas, un guerrero que en tiempos de la colonia al no poder ser derrotado por los españoles, estos decidieron encerrarlo en una casa con una mujer blanca a quien embarazó durante su cautiverio; después de ese episodio el Cacique Nas significaría algo así como: el caído, por haber 'caído' con una mujer blanca. 

Para este trance mágico hay un tiempo y un lugar. El apagado del fuego debe iniciarse a las seis de la tarde, en punto. A esa hora, los médicos llevan el agua que han preparado con plantas medicinales. En este momento, lo importante es tener la intención de 'apagar algo' puede ser una enfermedad, mala costumbre, todo lo negativo que la persona sienta, allí es cuando el fuego junto con el agua medicinal empieza a apagar esa mala energía, la que también se apagará en quien la haya intencionado. "Lo importante es creer" dice Andrés, en voz casi imperceptible.

El carbón arde con el agua y entonces se expande un aroma tranquilizador, el apagado del fogón ya se ha realizado. 

Luego, debe esperarse que sean las 12:30 de la noche para prender de nuevo el fuego.

Se comienza a alistar todo. Catalina María Achipiz, líder del cabildo indígena, pide a la comunidad que se agrupe para iniciar los rituales donde el fuego, en sentido figurado, encenderá las buenas intenciones. Durante este tiempo las personas asistentes mascan coca y comparten chicha, bebida fermentada a partir del maíz. 

Hacia la media noche, en la “prendida del fuego”, los médicos encienden de nuevo la llama y los presentes depositan en ella las buenas intenciones, porque es hora de encender en los corazones los buenos propósitos, de prender lo positivo. La media luz del fogón encendido sigue iluminando el resto de la noche, para compartir y esperar el amanecer. 

Después de la medicina que trae la ceremonia, los integrantes del pueblo Nasa fortalecen más su comunidad y preservan sus tradiciones. 


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Fecha de publicación 24/03/2019
Última modificación 24/03/2019

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